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Aunque hay gente que piensan que somos buenas personas por ayudarte en los malos momentos, lo que en realidad no saben es que eras tú la que nos ayudabas a nosotros, aunque parecía que te agarrabas en nuestros brazos al pasear por Jaén en realidad éramos nosotros quien nos apoyábamos en ti, nos azuzabas si nos poníamos demasiado nenazas, nos consolabas si estábamos tristes y entre todos nos hacíamos reír.
Te preocupaba la cantidad de gente a la que estabas haciendo sufrir, no está demostrado con ninguna ley matemática, pero el sufrimiento es directamente proporcional al amor que se transmite, a los que hemos tenido la suerte de conocerte bien nos has enseñado a vivir, a luchar, a ser más fuertes, a superar los problemas y a valorar mejor el regalo de la vida y de la salud, mucho hubiera lamentado no haberme dado la oportunidad de haberte conocido, gracias por haberme dejado ir contigo al mar con tu HERMANO del alma, tus hermanicos David y Marilo también estuvieron allí de corazón, y no te preocupes por nosotros, seguiremos cuidándonos unos de otros como la familia que somos.
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Este fragmento de un poema me lo enseño un viejo amigo, yo solo te he conocido convaleciente o enferma pero desde luego si alguien vino a llevarse la vida por delante has sido tú, has conocido la felicidad de niña y de adulta, la amistad, la risa, el amor en toda la extensión de la palabra.
Hay personas que pasan por la vida, pero la Vida con mayúsculas no pasa por ellas. Tú creo y sé, porque así me lo has contado, que al menos te has ido con la sensación de haber disfrutado, de haber aprovechado tu tiempo, aunque amabas tanto la vida que no te resignabas a que se terminara, todos aprenderemos de eso porque no sabemos cuantos ni como serán los años de que disponemos.
Ahora te lloramos Elena pero luego te reiremos, nos acompañaras cuando tu Hermano imite tu acento manchego, cuando recordemos vivencias y anécdotas, y estarás siempre con nosotros porque formas parte de nuestra manera de ser y eso no se puede borrar, por eso te llevaré a subir montañas aunque no te guste, te bañarás en bonitas calas, y te sentarás en las terrazas.
Perdónanos hermanica por no haberte podido evitar tanto sufrimiento.
En paz al fin conmigo,
puedo ya recordarte
no en las horas horribles, sino aquí
en veranos pasados,
cuando agolpadamente
-tantos meses borradas-
regresan las imágenes felices…
Disfruta de la luna llena ….