Erase una vez que se eran tres amigos, todos ellos medio cabras, que pensaron en darse un paseito por la Sierra de Segura. Empezaron a buscar información y a reunir las cosas necesarias para tal “paseito”. La comida era algo importante ya que un “perolillo” de ajo de harina no se podían llevar. Compraron barritas energéticas, algun que otro sobrecito de pasta y sopa, salchichón y algún fruto seco. Como la idea original era dormir al raso, cada uno se negoció de una linternilla y un pequeño candíl para el grupo. Los sacos de dormir y los “esterillos” aislantes ya estaban listos.
Cada vez estaba más cerca la fecha de salida. Poco antes de la partida se les unió el cuarto “caminante”. Era imprescindible que ese caminante fuera también mitad cabra y vaya que sí lo era. Se apuntó sin pensarlo dos segundos. ¡¡¡Ya estaban listos para partir al campo base!!!! El domingo 2 de agosto llegaron al ya famoso Cortijo El Pino, en Cortijos Nuevos. En la Sierra de Segura, como no. Llenaron las mochilas, calmaron los nervios de la espera con unas cervecitas y a descansar.
Lunes 3 de agosto, toque de diana a las 8 de la mañana. Desayuno entre risas y bostezos. El jefe de la logistica los llevó al punto de partida de la primera Serranona en el coche oficial, un Skoda Roomster muy apañao para tal menester. Los pocos Sileños que los vieron llegar pensaron “¿y estos cuatro locos donde piensan ir con esos mochilones?” ¡¡¡¡Pobres serranones, no sabían lo que les esperaba ese primer día de “paseito”!!!! Primera jornada “Siles- Segura de la Sierra”.
Hay que decir que el grupo de los Serranones lo formaban cuatro tios singulares, sin un lider reconocido. Está el topógrafo, encargado de seleccionar la ruta a seguir y realizar los perfíles. Luego tenemos al “hermanico”, que aportaba la sabiduría que da la edad y la buena disposición para aceptar lo que diga la mayoría, aunque con ello se cambie un poco su idea original. En tercer lugar está el informático, dispuesto siempre a ir donde le digan sus amigos. En último lugar está el más joven y más “loco”. El encargado de levantar los animos con sus bromas y su buen corazón. Su lema debe ser ”Carpe Diem”, siempre.
En esa primera y dura jornada comieron y descansaron en Amurjo, en Orcera. Cuando por fin llegaron a Segura de la Sierra, buscaron alojamiento y llamaron al campo base. Necesitaban con desesperación quitar peso de los mochilones. Los tres encargados de la logística, Pinero, Mamileta y la que escribe (Elanor), subieron en su ayuda. Pudieron comprobar que los cuatro estaban, cansados, con agujetas hasta en las pestañas, pero con buen animo. El segundo día prometía ser… agotador. Desde Segura de la Sierra hasta La Toba. ¡¡¡¡¡Por Dios bendito las cuestas que hay por mitad del monte, joé!!!!
Durante su expedición, siempre que encontraban agua, rio, pozo o cueva, se mojaban para apaciguar los gritos de dolor que daban sus pobres pies y para refrescarse un poco para poder seguir la marcha sin deshidratarse en el intento. Si mal no recuerdo, y si es así ya lo diran sus protagonistas, aquella segunda y agotadora jornada, hicieron alto para comer y reponer fuerzas en Rio Madera. La noche les llegó en pleno camino y al llegar a la Toba, rendidos, tuvieron que aceptar lo que les pidió el “mejor” hostelero que puede haber en el mundo mundial. Hay algunos que no han nacido para contender con personas, nada más que con cabras. Este es el caso del “ser” que les proporcionó el alojamiento y las cervezas en La Toba. ¡¡¡Qué viva el buen y barato servicio!!!! En fin.
Llegamos a la tercera jornada, La Toba-Pontones. No sé si fue ese día cuando “Pitich” consiguió una vara. Ya lo dirán los protagonistas de esta historia. Ese día, al llegar al punto de destino, volvieron a requerir de la ayuda del equipo de la logistica para reponer unas pobres botas que habían dado su vida en el camino. La Mamileta tuvo una genial idea y les subió algo que seguro agradecería mucho; unos chorizillos fritos. Eso es divino para reponer fuerzas. Creo que esa jornada hicieron alto para comer en la Cueva del Agua. Un lugar magnífico sin duda. Esa noche en Pontones fue la única en la que durmieron al raso. Dos en un campo de futbol que había en las inmediaciones y los otros dos debajo de un puente.
Cuarta jornada, Pontones-el Banderillas, ¡¡ casi ná!!. Ese montecito se entretiene en medir 1993 metros más o menos. En su largas jornadas de caminata no sólo se encontraron con “hosteleros apañaos”, también hubo gente de bien que se preocupaba sinceramente por ellos. Creo que fue por ahí cuando un hombre les preguntó algo sobre la ruta a seguir y cuando ellos se lo dijeron el buen hombre les dijo “No HOMBRE NOOO, vosotros os sentais por ahí en un sombra y luego, cuando ya salga la luna, entonces y solo entonces os ponéis en marcha”. Casi les ordenó que no hicieran la locura que pensaban. Estos serranos, que buenas personas. En esta jornada y en la siguiente no recuerdo en qué lugar comienron y descansaron un poco los pies. Esa noche la luna llena veló sus sueños.
Por fin llegamos a la última jornada y cumpleaños del supernotas o el informático, El Banderillas-La Torre del Vinagre. La bajada del montecito fue la leche. Creo que perdieron el caminito que se suponía que los llevaría al punto de destino y tuvieron que bajar como sus pobres pies les dieron a entender. Fue duro, pero pensando en la recompensa pudieron resistir un poco más. El coche oficial volvió a la carretera, esta vez no para llevar vituallas, sino para recoger a los, medio silvestres ya, serranones. Cuando llegaron al campamento base, se dieron un merecido baño, contaron un poco sus aventuras y a descansar que por la noche les esperaba El Ojuelo en fiestas. Aunque cansados, más de uno pensaba en la siguiente serranona. Pero eso sí, con un zurrón y una vara irian que chutaban. Siempre hay una primera vez y de los errores se aprende.
He hablado todo el rato de los cuatro serranones. Pero hay que añadir a una más. Nuestra querida amiga Elena iba en los corazones de todos, dandoles ánimo (ya que no podía evitar que emprendieran el camino, pues son un poco cabezotas).
Para más información y corrección de errores, los protas se pasan por aquí de vez en cuando
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